Cuando vayamos usar el apio, a la hora de ir a comprar debemos descartar los que estén blandos, con manchas o puntos secos, así como aquellos que tenga los tallos superiores de color blanco. Lo ideal son apios con tallos gruesos, firmes y crujientes de color verde claro, fíjate también en la hojas, que estén verdes y frescas o como mucho levemente marchitas.

Lo suyo, como la mayoría de verduras, es consumirlo el mismo día, pero si tenemos que conservarlo, lo suyo es que no esté en el frigorífico más de dos o tres días. Otra opción es escaldarlo unos tres minutos y luego congelarlo, pero entonces cuando vayamos a usarlo habrá perdido su textura crujiente.

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