Prepara todo lo necesario, enciende la vela y deja que los aromas vayan impregnando la atmósfera de ricos olores. Una vela para masajes normal tarda entre 15 y 30 minutos en estar lista para ser usada como bálsamo para masaje, tiempo más que suficiente como para “entrar en calor”, intercambiar confesiones, besos y caricias, y cómo no para quitar algo de ropa.
Una vez que está líquida la vela se transforma en un bálsamo para masaje de absorción lenta y con un alto grado de lubricación que permite deslizar tus manos con total suavidad y naturalidad sobre la piel de tu amante. Muchas de estas velas incorporan nutrientes, así como aloe vera para que sus efectos sean aún más beneficiosos para la piel.
Antes de comenzar a usarla tenemos que apagar la llama, probar las temperatura con la yema del dedo y cuando tenga la temperatura deseada podemos empezar a extender el aceite sobre el cuerpo o aplicarlo primero en nuestras manos para controlar mejor y no excedernos en la cantidad.